Ruta 6

De Bad Homburg a Ratisbona

Nuestra sexta ruta nos lleva a través del sur de Alemania hasta sitios del Patrimonio de la Humanidad únicos por sus dimensiones. Visitamos en Bad Homburg la más larga obra arquitectónica romana, viajamos a Messel, uno de los sitios fosilíferos más ricos, y visitamos Ratisbona, la mayor y mejor conservada ciudad del Medioevo en Alemania.

Punto de inicio de nuestro viaje es Bad Homburg, en Hesse. Hace cerca de 1.900 años se asentaron allí los romanos y crearon entre Coblenza y Ratisbona la más larga obra arquitectónica de su historia: el limes de la Alta Germania-Retia. Los 550 kilómetros de largo de esta antigua frontera y sus fuertes son una obra maestra de la ingeniería, y desde 2005 Patrimonio Cultural de la Humanidad. Con el “limes”, el altamente desarrollado Imperio Romano quiso aislarse de las tribus “bárbaras” germanas. Durante excavaciones arqueológicas en el siglo XIX se hallaron numerosos restos de la fortificación. Actualmente es posible visitar uno de los fuertes militares romanos del limes: la fortaleza de Saalburg, cerca de Bad Homburg. Lo particular: Saalburg, con aldea e instalaciones balnearias, es la única fortaleza romana fronteriza reconstruida en todo el mundo.

Para ver cómo era el mundo hace mucho tiempo se puede viajar a Messel. La Hoya de Messel fue hace 47 millones de años un lago volcánico. Alguna vez rodeada de selva tropical, es hoy un yacimiento fósil muy importante, en el que se encontraron animales y plantas del Eoceno. Hasta el momento se realizaron unos 30.000 hallazgos.Entre ellos se encontraron huesos de 40 especies diferentes de mamíferos. No existe un yacimiento fósil tan rico en todo el mundo. Los sensacionales hallazgos de restos de murciélagos, caballos primitivos y cocodrilos prehistóricos llevaron a que la hoya de Messel se convirtiera en 1995 en el primer sitio del Patrimonio Natural de la Humanidad alemán en la lista de la UNESCO.

A una hora y media de viaje hacia el este se encuentran el Palacio Residencial y los Jardines de la Corte de Wurzburgo. La Residencia de los príncipes obispos de Wurzburgo fue construida entre 1720 y 1744. El joven arquitecto de corte Balthasar Neumann llevó las riendas de este ambicioso proyecto con mano firme a lo largo de todos esos años. Junto con los mejores arquitectos, escultores, yeseros y pintores de su época creó un extraordinario palacio barroco. Indiscutidas obras maestras del pintor veneciano de frescos Giovanni Battista Tiepolo son la inmensa pintura del techo, sobre las escalinatas, y el mural del salón imperial de la residencia. La Residencia y los Jardines Palaciegos de Wurzburgo, gran proyecto arquitectónico y obra de arte, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1981.

Nuestra próxima estación nos lleva 100 kilómetros hacia el este, a Bamberg. Enrique II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, convirtió a esa ciudad en el año 1007 en su centro de poder. Su objetivo: Bamberg debía ser tan grande e importante como Roma. Bamberg se transformó en singular ciudad modelo de la temprana Edad Media con identidad propia, no como imitación de la capital italiana, sino basada en un diseño individual. Las cuatro iglesias colegiadas del casco antiguo de la ciudad se ubican formando una cruz, en el medio de la cual se erige la catedral. Allí se halla el monumento característico de la ciudad: el Jinete de Bamberg, una escultura en piedra que data del siglo XIII y, según se dice, es un homenaje al emperador Enrique II y a su esposa, Cunegunda, ambos sepultados en la catedral. En 1993, el centro histórico de Bamberg fue declarado sitio del Patrimonio Mundial, junto con el Ayuntamiento Antiguo, en una isla del río Regnitz, y la Antigua Residencia de los príncipes obispos.

A 70 kilómetros de Bamberg se encuentra el sitio del Patrimonio Cultural de la Humanidad más reciente de Alemania (desde el 30.06.2012): la Ópera del Margrave, en Bayreuth. Se tardó solo cuatro años en construirla y fue inaugurada en 1750. Hoy, la Ópera del Margrave es uno de los pocos teatros operísticos barrocos del siglo XVIII que se conservan aún en Europa. Su decoración interior es opulenta y se la considera única. Está hecha de estuco, lienzos con pinturas artísticas y palcos en madera tallada al estilo del Barroco.

Nuestro último destino en esta ruta, a unas dos horas hacia el sureste, ya es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2006. Se trata del casco antiguo de la ciudad de Ratisbona y del barrio de Stadtamhof. La ciudad vieja está unida a Stadtamhof a través del Puente de Piedra, un circuito en el que se encuentran cerca de 1.000 monumentos históricos del Medioevo. Entre ellos, la catedral de San Pedro, cuya arquitectura recuerda el estilo de las catedrales francesas. Además, la ciudad cuenta con las famosas Torres del Linaje, donde residían los comerciantes, entonces la capa más pudiente de la población. Ratisbona, de más de 1.800 años de antigüedad, es la gran ciudad del Medioevo mejor conservada de Alemania.