Ruta 4

De Bingen a Essen

En el extremo occidental de Alemania, nuestra ruta nos lleva al primer monumento cultural alemán declarado Patrimonio de la Humanidad: la catedral de Aquisgrán, incluida en 1978 en la lista de la UNESCO. También visitaremos otra obra clave de la arquitectura religiosa: la catedral de Colonia.

Nuestro viaje comienza en Bingen, una pequeña ciudad enclavada en un paisaje especial: el valle del curso medio del Alto Rin. Este tramo de unos 65 kilómetros de largo, de Bingen hasta Coblenza, es Patrimonio de la Humanidad desde 2002. Lo mejor es recorrerlo en barco, o por senderos como la Ruta de los Castillos del Rin o el Rheinsteig. La belleza de la naturaleza y la profusión de fortalezas y castillos, junto a los fértiles viñedos, hicieron que ya en el siglo XVIII se produjera un boom turístico en este valle. El Rin se convirtió en el escenario ideal de los sueños románticos. Símbolo de ese romanticismo es el escarpado peñón de Loreley, en el cual según la leyenda encallaban muchos barcos, ya que una hermosa sirena hechizaba allí a las tripulaciones. Hoy en día, nadie tiene nada que temer y se puede navegar por este tramo del Rin disfrutando del sinuoso trayecto y de los numerosos castillos y pequeños pueblos vitivinícolas de sus riberas.

El Valle del curso medio del Alto Rin termina en Coblenza, en el Deutsches Eck (Esquina de Alemania), donde el Mosela desemboca en el Rin. La mejor vista del lugar se tiene desde el teleférico de Coblenza. Aunque éste no se encuentra en la lista de los sitios del Patrimonio Mundial, uno no debería dejar de subir en sus cabinas de cristal hasta la fortaleza de Ehrenbreitstein.

Dos palacios son nuestro próximo objetivo, 100 kilómetros río abajo: Augustusburg y Falkenlust, en Brühl. Fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1984, por tratarse de los primeros ejemplos de la arquitectura palaciega rococó en Alemania. El estilo rococó fue importado de Francia a Alemania por el príncipe y arzobispo Clemens August. En su palacio, Augustusburg, trabajaron mano a mano arquitectos, pintores, escultores y estucadores alemanes, franceses e italianos. Fue un verdadero proyecto europeo. Tras la II Guerra Mundial, este palacio fue utilizado para recepciones oficiales de los presidentes alemanes.

Nuestra próxima parada está a corta distancia: la catedral de Colonia, Patrimonio de la Humanidad desde 1996. La catedral marcó un hito en la arquitectura religiosa y está llena de superlativos. Su período de construcción, de 632 años, es el más largo que haya tenido una edificación en Alemania. Cuando fue terminada, en 1880, era incluso el edificio más alto del mundo, con sus torres de 157 metros.

Otra obra ejemplar de la arquitectura religiosa nos aguarda en Aquisgrán, a una hora de camino de Colonia, hacia el oeste. La catedral de Aquisgrán se convirtió, en 1978, en el primer sitio alemán del Patrimonio de la Humanidad. A fines del sigo VIII, el emperador Carlomagno soñaba con una nueva Roma y, con la amalgama del lenguaje arquitectónico del imperio romano de occidente y el bizantino, hizo surgir allí un prodigio de la arquitectura. Más de 30 reyes fueron coronados en la catedral de Aquisgrán y hasta hoy despierta fascinación la majestuosa cúpula octogonal que constituye el corazón del templo. Estando allí, no se debe dejar de visitar el tesoro de la catedral, albergado en el edificio de enfrente.

Un moderno contrapunto es la mina Zollverein, ubicada en Essen, unos 125 kilómetros al noreste. La antigua mina de carbón es Patrimonio de la Humanidad desde 2001 y constituye la meta final de nuestra ruta. Sin falsa modestia, la gente del lugar la llama “la mina más hermosa del mundo”. Y el juicio no es del todo errado ya que, entre los años 1927 y 1932, los arquitectos de la Bauhaus Fritz Schupp y Martin Kremer erigieron construcciones que imprimieron su sello al complejo. En la mina Zollverein se extrajo y elaboró el carbón durante 135 años. El nombre Zollverein se remite a una zona de libre comercio establecida en 1834 entre 14 Estados alemanes, con el fin de potenciar el crecimiento económico. La explotación del carbón reportó efectivamente años de prosperidad a toda la región del Ruhr. La mina, ya cerrada, es hoy un monumento industrial símbolo de esos tiempos y se la utiliza para realizar allí actividades artísticas y culturales.

 

Bingen

65 km

Coblenza

97 km

Brühl

20 km

Colonia

71 km

Aquisgrán

128 km

Essen