Ocho preguntas a…

Georg Kirchmeir, párroco de la Iglesia de Wies

En una visita a la Iglesia de Wies, ¿qué no debería perderme?

Los maestros Johann Baptist y Dominikus Zimmermann nos regalaron uno de los ejemplos más hermosos del arte rococó. El que visite este lugar de peregrinación, debe tomarse tiempo para disfrutar con calma de la obra. La Iglesia de Wies está presidida por una figura situada en el centro del altar mayor a la que llamamos el “Salvador Flagelado”. Esta figura dio pie a la fundación de la iglesia en el siglo XVIII.

¿Qué le gusta más del lugar?

Puesto que por encima de todo soy sacerdote y párroco, veo primeramente este lugar como iglesia de peregrinación y casa de Dios. No obstante, también me siento muy agradecido de poder servir en un templo que constituye en sí mismo una obra de arte absoluta.

¿Tiene alguna recomendación especial?

Hay que venir a pie a la Iglesia de Wies o, al menos, caminar los últimos metros. Solo así puede uno admirar la idílica estampa que ofrece en el paisaje de bosques y montañas del entorno.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

Era un joven estudiante de teología cuando visité la Iglesia de Wies por primera vez. Aún recuerdo lo hermosa que me pareció con sus espléndidas formas y colores. Al verla por primera vez, lo único que podía hacer era contemplar y maravillarme. Para mí, la Iglesia de Wies aúna arte y teología como ningún otro lugar.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Aproximadamente a mediados de mayo, el diente de león florece en los prados que rodean la iglesia. El edificio parece descansar sobre un mar de flores dorado con las montañas nevadas al fondo. Esta imagen no deja de parecerme encantadora.

¿Qué debería ver además aquí?

Para mí, el descanso y la contemplación son parte inseparable de una visita a un templo tan hermoso como la Iglesia de Wies. Las maravillosas pensiones de los alrededores son lugares perfectos para alimentar cuerpo y alma. Si uno viene con tiempo, también puede descubrir otros maravillosos tesoros en las inmediaciones, por ejemplo, las localidades de Steingaden y Rottenbuch y sus preciosas iglesias.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Yo me decantaría por la sencilla cocina bávara tradicional. Alguna vez hay que probar un buen desayuno a base de salchicha blanca y cerveza.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

Me encantaría volver a visitar la Residencia de Wurzburgo.

Georg Kirchmeir

ha dedicado su vida a la Iglesia de Wies. Primero ocupó el cargo de director de la Universidad Popular y, desde 1978, es párroco de la iglesia.

Con 73 años, el teólogo se jubila en 2012, un adiós que no le resulta fácil, puesto que la rectoría de la “Iglesia de Peregrinación del Salvador Flagelado en el Prado”, como reza su nombre completo, ha sido su hogar durante 37 años.