Ocho preguntas a…

Karl Wehrle, presidente de la Fundación del Patrimonio Mundial de la Isla monástica de Reichenau

En una visita a la Isla monástica de Reichenau, ¿qué no debería perderme?

Las tres iglesias románicas de la isla de Reichenau son sin duda visita obligada. Definitivamente hay que ver las famosas pinturas murales de la Iglesia de San Jorge, la cámara del tesoro de la Iglesia de Santa María y San Marco y la idílica Iglesia de San Pedro y San Pablo. Además, los tres museos de la isla ofrecen información completa de la historia de las tres iglesias, construidas entre los siglos IX y XII.

¿Qué le gusta más del lugar?

El paisaje natural de la isla, las orillas, con sus extensiones de juncos, y las zonas agrícolas, con sus viñedos y campos de hortalizas.

¿Tiene alguna recomendación especial?

Un tranquilo paseo de iglesia a iglesia por la orilla de la isla.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

Hasta hoy me fascinan el paisaje y los tesoros culturales de la Isla monástica de Reichenau.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Naturalmente, la primavera y el verano son períodos especialmente atractivos en una isla en medio de un lago. No obstante, el invierno y el otoño también tienen sus encantos, ya que tienes las iglesias casi para ti solo, puedes reflexionar con total tranquilidad y encontrarte de nuevo a ti mismo.

¿Qué debería ver además aquí?

Merece especialmente la pena ir al punto mas elevado de la isla, el “Hochwart”. Desde allí puede uno disfrutar de maravillosas vistas panorámicas de toda la isla, del lago y del variado paisaje de los alrededores.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Si uno quiere, tiene aquí la posibilidad de alimentarse solo de productos frescos: pescado, verduras, hortalizas... Y para acompañarlo todo, un vino de Reichenau: sencillamente delicioso.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

Me gustaría visitar alguna vez los Centros históricos de Stralsund y Wismar. A alguien que vive como yo junto a un lago, el agua siempre le atrae.

Karl Wehrle

es de los alrededores de la Isla monástica de Reichenau.

Estudió ciencias administrativas en la cercana ciudad de Constanza. Desde los años ochenta es responsable de las actividades culturales del municipio de Reichenau. Desde 2009 es además presidente de la Fundación del Patrimonio Mundial de la Isla monástica de Reichenau.