Ocho preguntas a…

Johannes Hermanns, asistente del responsable de conservación de la Catedral de Espira

En una visita a la Catedral de Espira, ¿qué no debería perderme?

No hay que perderse la cripta de la Catedral de Espira. Se trata de la sala de columnas de estilo románico más grande de Europa.

¿Qué le gusta más del lugar?

Al visitar la catedral, especialmente la cripta, uno tiene la sensación de retroceder en el tiempo hasta la Edad Media. Esta impresionante sala tiene una atmósfera muy especial. La disposición de los arcos, las bóvedas y las columnas es única en Europa en estas dimensiones.

¿Tiene alguna recomendación especial?

La capilla de Santa Afra. Pasa algo desapercibida; se esconde detrás de una puerta situada en la nave lateral septentrional de la catedral. A pesar de las visitas guiadas y los grupos de turistas, aquí puede uno retraerse del mundo, disfrutar del silencio y encontrar la calma.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

Recuerdo que visité la catedral de niño con mis padres estando de vacaciones y que quedé fascinado por las dimensiones del interior y las imponentes columnas.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Ante todo, quien visite la catedral de Espira debe observar con atención. Este gigantesco templo está repleto de símbolos medievales. Para reconocerlos y descifrar su significado para la doctrina cristiana, lo mejor es participar en una visita guiada.

¿Qué más debería ver aquí?

En el ala oeste de la catedral, 304 escalones conducen a la plataforma que sirve como mirador. Está abierta al público. Desde allí puede uno disfrutar de una fantástica panorámica de toda la llanura del Rin.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Para matar el apetito entre comidas recomiendo el típico “Brezel” de Espira. Lo mejor es acompañarlo con un vaso de vino de la región del Palatinado.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

La ciudad inca de Machu Picchu, en Perú. Siento fascinación por este asentamiento en medio de las montañas.

Johannes Hermanns

nació en Aquisgrán y creció en la zona norte del Eifel, una región semimontañosa entre Aquisgrán y Colonia.

Se licenció en historia en la ciudad de Tréveris. Trabaja desde hace más de dos años como asistente del responsable de conservación de la Catedral de Espira. Entre otras cosas, se encarga de gestionar las visitas a la catedral y de facilitar información a los turistas.