Ocho preguntas a…

Hans Schaidinger, alcalde mayor de la ciudad de Ratisbona

En una visita a Ratisbona, ¿qué no debería perderme?

Le cuento cuál es la estrategia perfecta para no perderse nada: su visita debería comenzar en el centro de información para visitantes de este sitio del Patrimonio de la Humanidad, en Salzstadel. Allí se obtiene una buena primera impresión, además de información importante sobre la ciudad Patrimonio de la Humanidad de Ratisbona y su historia. Es el lugar ideal para descubrir qué es lo más atractivo. El núcleo central de la ciudad se puede recorrer muy bien a pie.

¿Qué le gusta más del lugar?

Mi oficina se encuentra en el Antiguo Ayuntamiento, muy cerca del Reichsaal, donde se reunió la Dieta Perpetua del Imperio desde 1663 hasta 1803. Por eso, la combinación de Antiguo Ayuntamiento y Reichsaal emana un atractivo muy especial, según mi opinión.

¿Tiene alguna recomendación especial?

Si se pasea por las callejuelas estrechas y angulosas, es bueno mirar hacia arriba. Se ven perspectivas a menudo sorprendentes. De ese modo se puede ver surgir las torres majestuosas de la catedral, u observar cómo pasan las nubes por encima de las Torres del Linaje, donde vivían las familias patricias. A ellas, Ratisbona les debe, entre otras cosas, su fama de ser “la ciudad más septentrional de Italia”.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

La diversidad y la vitalidad de esta ciudad. La combinación de innovación y tradición. Ratisbona, Patrimonio de la Humanidad, no es un museo, sino una ciudad plena de inspiración, moderna y con mucha historia a la vez. Una ciudad muy especial.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Los amantes de Italia dirían, naturalmente, que la ciudad es más bella en verano. Los cafés están llenos, hay muchos conciertos, y la vida se desarrolla en las calles. Para mí, Ratisbona tiene un atractivo muy especial también en invierno, con sus pintorescos mercadillos de Navidad. A quien prefiera menos del mundanal ruido, le recomiendo visitar Ratisbona especialmente en otoño y en primavera.

¿Qué más debería ver aquí?

Si se quiere ver Ratisbona desde la altura, aconsejo dar un paseo por los extensos parques de la Winzerer Höhe, al norte del Danubio. Allí es posible caminar por amplios espacios verdes y se tiene una vista panorámica de nuestra pintoresca ciudad.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

En Ratisbona se puede visitar la “Wurstkuchl”, junto al Puente de Piedra, una salchichería de más de 500 años de antigüedad. Allí es posible deleitarse con una salchicha típica de Ratisbona, acompañada de mostaza casera.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

Ya he visitado algunos sitios del Patrimonio de la Humanidad, y me encantaría volver a verlos. Cada uno de ellos es interesante. Próximamente planeo visitar el Pólder de Beemster, en los Países Bajos.

Hans Schaidinger

vivió la mayor parte de su vida en Ratisbona.

Luego de sus estudios de Economía, pasó a trabajar en la Administración Municipal de la ciudad de Ratisbona en 1978. En los años 90 pasó a desempeñarse en la industria, antes de ser elegido alcalde de la ciudad, en 1996. Desde entonces ha sido confirmado dos veces en su cargo.