Ocho preguntas a…

Ulrike Laible, directora del Centro del Patrimonio de la Humanidad Bamberg

En una visita a la ciudad de Bamberg, ¿qué no debería perderme?

El casco histórico de Bamberg posee una enorme diversidad y alberga múltiples tesoros históricos, culturales y artísticos. Ya en una primera visita a la ciudad, el visitante se topa con la imagen de una ciudad que se remonta al Medioevo y al Barroco. Un paseo por sus calles y pasajes llenos de historia vale la pena, sin ninguna duda. Imperdibles son, por supuesto, la catedral, el palacio Alte Hofhaltung, la Antigua Residencia de los príncipes obispos, con su jardín de rosas, así como el Antiguo Ayuntamiento, sobre una isla en medio del río Regnitz.

¿Qué le gusta más del lugar?

Bamberg es una ciudad vital, con muchísimos lugares de gran belleza que invitan a quedarse. Una de las cosas que más me gustan es la íntima conexión de la ciudad con el río Regnitz y los numerosos espacios verdes, que conforman un paisaje cultural muy particular. Por ejemplo, en los alrededores del monasterio de San Miguel, con sus jardines y terrazas, así como los extensos campos de árboles frutales. Hoy se practica nuevamente la vitivinicultura en la ladera sur del monasterio.

¿Tiene alguna recomendación especial?

Mi recomendación especial es Gärtnerstadt, el barrio de los jardineros de Bamberg, de varios siglos de antigüedad, incluido en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad por sus estructuras en increíble estado de conservación. Un circuito recientemente construido, con una plataforma de vista panorámica, rodea el área. Vale la pena echar una mirada a los antiguos jardines. Muy especial es el Museo de los Jardineros, que fue remodelado. Allí se puede ver de cerca el significado de la historia de la jardinería profesional en Bamberg. Aún hoy hay muchos jardineros y paisajistas que viven de su trabajo y se alegran del interés de los visitantes.

¿Qué la impresionó en su primera visita?

Además de los importantes monumentos históricos, los pequeños detalles que conserva Bamberg, y que se pueden descubrir por todas partes.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

La ciudad es más bella en verano, cuando están abiertas cervecerías al aire libre, que aquí se llaman “Bierkeller”. Y si se prefiere la tranquilidad, entonces los meses de invierno son ideales. En esa época es recomendable escuchar un concierto de la famosa Orquesta Sinfónica de Bamberg, o dar un paseo por el “Krippenweg” (Camino del pesebre), a lo largo de las iglesias más importantes de Bamberg.

¿Qué más debería ver aquí?

Durante la Exposición Provincial de Jardines, en 2012, se ampliaron los caminos a lo largo de la orilla del río Regnitz. Estos unen un viejo terreno industrial que estaba abandonado con el Parque Hain. Desde la histórica Esclusa 100 se puede apreciar un magnífico panorama de la Villa Concordia, que hoy alberga la Casa Internacional de los Artistas.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

La cocina de Franconia es conocida por su especialidades caseras, con platos como el Brotzeitteller, una tabla de quesos y embutidos, las salchichas, el asado de cerdo, las piernas de cerdo a la cerveza y las cebollas rellenas de carne. Por supuesto, todo acompañado con una cerveza de malta ahumada, la “Rauchbier”.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

La fábrica Fagus, del arquitecto Walter Gropius, una de las cunas de la arquitectura moderna.

Ulrike Laible

es historiadora de la arquitectura.

Trabajó en Berlín hasta el año 2009 como directora del Centro Schinkel de Arquitectura, en el que fue responsable de proyectos de investigación urbana y de cuidado de monumentos históricos, así como de exposiciones y publicaciones sobre arquitectura e historia del arte. Desde 2011 dirige el Centro del Sitio del Patrimonio Mundial Bamberg.