Ocho preguntas a…

Bernhard Sallmann, cineasta

En una visita a Bad Muskau, ¿qué no debería perderme?

Para poder comprender la extensión de este parque, uno debe venir con mucho tiempo. En realidad habría que quedarse cinco o seis días, para recorrer el parque por lo menos una vez a pie o en bicicleta. Solo así se obtiene una verdadera sensación de las dimensiones y la variedad del parque creado por el príncipe Pückler. Más de la mitad del parque se halla del lado polaco, es decir, visto desde Alemania, más allá del río Neisse.

¿Qué le gusta más del lugar?

La esencia del Parque Muskau son su gran número de paisajes diferentes. Desde pequeños arriates de flores hasta pistas para caballos de kilómetros de largo. O el antiguo parque de caza, el Wussina, del lado polaco, hoy dejado prácticamente en forma natural. Es un área en la que ya el príncipe Pückler intervino poco con medios paisajísticos. Mi lugar preferido son las pendientes del Neisse del lado polaco del parque. Desde allí se abren panoramas muy particulares, por ejemplo en dirección al Nuevo Palacio, que hoy se halla del lado alemán.

¿Tiene alguna recomendación especial?

El Parque Muskau ofrece un paisaje en permanente transformación. Cada vez que se cambia de lugar durante un paseo se abren inesperadas perspectivas, que además se van modificando con el paso de las estaciones.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

Mi primera visita data de hace mucho tiempo. Entonces, en 1998, del lado polaco el parque se hallaba en un estado muy diferente al de hoy. Después de 1945 fue creada allí una zona de protección de la naturaleza dejada mayormente sin intervención humana. Un cuidado activo del parque, tal como lo entendía el príncipe Pückler, no se llevaba a cabo. Por ello, muchos árboles del lado polaco se hallaban aún dañados como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Ver todos esos árboles cribados por ráfagas de fusiles, bombas y metralla de obuses en medio de ese maravilloso paisaje fue una experiencia que me marcó mucho.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Para aproximarse lo más posible a la lógica de diseño del Parque Muskau hay que visitarlo por lo menos una vez en invierno. Cuando los árboles pierden sus hojas y quedan prácticamente desnudos, el visitante aprecia perfectamente la estructura del parque. Naturalmente, también la época después de fines de septiembre, cuando las hojas cambian de color, es particularmente atractiva.

¿Qué más debería ver aquí?

Fascinante no es solo el hermosísimo paisaje a lo largo del Neisse. Debido a su ubicación en la región fronteriza entre Alemania y Polonia, el Parque Muskau es parte de un singular espacio cultural. Aquí se encuentran Europa Occidental y Europa Oriental, con sus diferentes características culturales. Por ello hay mucho para descubrir. Además el parque se halla en una región industrial marcada particularmente por la minería de lignito. Las minas a cielo abierto limitan directamente con este sitio del Patrimonio Mundial. Tampoco hay que perderse ese aspecto del parque.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Recomiendo mucho los mercados de los agricultores de la región. También hay que probar la cocina polaca, por ejemplo shashlik, magníficas brochetas de carne, y pierogi, pasta rellena de hongos, chucrut o tocino.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

El Reino de Jardines Dessau-Wörlitz.

Bernhard Sallmann

nacido en Linz, Austria, es director de documentales. Estudió periodismo, filología alemana y sociología en Salzburgo y Berlín.

Luego cursó estudios de dirección cinematográfica en la Universidad de Cine y Televisión de Potsdam. Allí realizó, como trabajo de conclusión de estudios, el documental “La libertad de los árboles”, sobre el jardín paisajístico del Parque Muskau.