Ocho preguntas a…

Beate Blahy, guardia forestal de los hayales de Grumsin

En una visita a Grumsin, ¿qué no debería perderme?

Quien visita un sitio así no puede esperar que la naturaleza le muestre por sí sola sus bellezas. Al mismo tiempo, uno no puede perderse nada. Quien viene a Grumsin encuentra siempre algo especial. Por ejemplo, el maravilloso concierto de un petirrojo. En el momento adecuado es posible ver asperillas floreciendo y formando auténticas alfombras a ambos lados del camino, o una orquídea Cephalanthera roja, especie rara que está bajo protección.

¿Qué le gusta más del lugar?

La quietud, la soledad, el alto cobijo de las hayas, los numerosos pantanos y alisos. En un espacio relativamente pequeño, este bosque ofrece vistas siempre cambiantes. Al caminante se le aparecerán los habitantes naturales del bosque: una parvada de garzas, un picamaderos negro que trabaja sobre un tronco muerto, o un águila marina en pleno vuelo. Es maravilloso.

¿Tiene alguna recomendación especial?

No. Nada es secreto, pero sí hay algo especial. En mayo los pantanos y los pastizales se cubren de tonalidades blancas. Es un cuadro realmente extraordinario, sobre todo en los senderos desde Groß Ziethen hasta Altkünkerdorf.

¿Qué la impresionó en su primera visita?

El suelo sumamente irregular. En Grumsin casi nunca se camina en un plano; siempre se va hacia arriba o hacia abajo. Esta conformación es herencia de la era glacial. Los movimientos comprimieron la superficie, dejando aquí pendientes y honduras. Y por doquier hay agua, un lago, un pantano, un hayal.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

Otoño y primavera están dominados por hojarascas en tonos vivos. El visitante se queda siempre con un sentimiento de plenitud. Caminar por los senderos es benéfico para el alma, y también puede hacerse sin compañía a fin de disfrutar al máximo esta actividad. Otra ventaja es que en esa época aún no aparecen los mosquitos. En otoño todo el bosque se cubre con las tonalidades doradas y rojizas de las hojas que caen.

¿Qué más debería ver aquí?

Los pueblos de esta zona aún conservan mucho de su estructura histórica. Muchas iglesias, algunas del siglo XIII, fueron construidas con piedra surgida de la era glacial, lo mismo que graneros o establos. A muchos automovilistas les molestan nuestras vías de envejecido asfalto. Algunas datan de hace siglos y sólo se les ha hecho pequeñas reparaciones. Eso es sostenibilidad en la vida diaria. Mi recomendación: la ciudad de Angermünde, restaurada recientemente.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Recomiendo ir al mercado Speicherstube de Kerkow, al norte de Angermünde. Ese mercado de los productores agrícolas en la salida hacia Görlsdorf ofrece una amplia gama de especialidades regionales; en el piso superior se puede comer como los reyes: hay carne difícil de conseguir en otros lados. Todo se complementa con variedades locales de queso y pan. 

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

Las cascadas de Plitvice en Croacia. Las he visto en algunos programas de televisión y son un fenómeno natural que siempre me ha impresionado profundamente. Me encantaría poder verlas con mis propios ojos.

Beate Blahy

trabaja desde 1991 como guardia forestal en la Reserva de Biosfera de Schorfeide-Chorin.

Entre otras cosas, se ocupa del cuidado del hayal Grumsin, sitio del Patrimonio Mundial. Esta ingeniera en medicina veterinaria nació y creció en Bad Freienwalde del Oder, cerca de la frontera germano-polaca.