Ocho preguntas a…

Beatrice Busjan, directora del Museo de Historia de la Ciudad Hanseática de Wismar

En una visita a Wismar, ¿qué no debería perderme?

El mercado, con sus fuentes artificiales, el ayuntamiento y el antiguo edificio residencial Alter Schwede. El puerto, con su bóveda, la puerta fortificada Wassertor y los almacenes. La Iglesia de San Nicolás, con su impresionante decoración. La torre de la Iglesia de Santa María, con su exposición dedicada a la arquitectura gótica de ladrillos. La Iglesia de San Jorge, cuya reconstrucción es descrita como “el milagro de Wismar” desde 1990. La corte, el arsenal, la Iglesia del Espíritu Santo, la calle Frische Grube y las calles Krämerstraße y Scheuerstraße.

¿Qué le gusta más del lugar?

La abrupta transición de lo grande a lo pequeño: angostos callejones conducen a la plaza del mercado y la dársena del puerto medieval conecta a la ciudad con la bahía de Wismar en el Mar Báltico. Junto a las imponentes casas de los comerciantes se hallan edificios residenciales mucho más modestos.

¿Tiene alguna recomendación especial?

Para recuperar energías durante el recorrido es bueno hacer una pausa en el patio interior de la Iglesia del Espíritu Santo. No estaría de más hacer una visita guiada a la bóveda de la Iglesia de San Nicolás o a la torre de la Iglesia de Santa María, para apreciar la belleza de las construcciones góticas desde otra perspectiva. De noche, la corte, escenario de las bodas de la nobleza de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, tiene un encanto especial.

¿Qué la impresionó en su primera visita?

Las calles del centro histórico que rodean a la Iglesia de San Nicolás; la Lindenallee, al sur, y la Frische Grube, con el imponente edificio de la Schabbellhaus, me impresionaron mucho durante mi primera visita a la ciudad.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

La estación no es lo importante, porque siempre tienen lugar festividades, sino venir con suficiente tiempo. En primavera, el imán de los turistas son los Días del Arenque. En verano, la vida está en las plazas y calles. En otoño, muchos lugareños le abren las puertas de sus casas a los visitantes durante el Día de los Monumentos Abiertos. Y en invierno, San Nicolás viene a Wismar por barco, surcando las aguas del Báltico.

¿Qué más debería ver aquí?

En Wendorf, un vecindario ubicado al oeste del centro histórico, un puente ­–el Seebrücke– ofrece la mejor vista de la bahía de Wismar y de la zona más antigua de la ciudad. Pasear por el cementerio, en el sur de Wismar, con su hermosa capilla y sus viejos árboles. Además, en otoño de 2012 se inaugura el museo phanTECHNIKUM con una exhibición dedicada a la historia técnica de Mecklemburgo.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

Pescado fresco, recién comprado en el puerto, acompañado de champaña de la bodega Wismarer Hansesektkellerei.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

En Alemania, el Reino de los Jardines de Dessau-Wörlitz. En Europa, me gustaría visitar de nuevo la comuna francesa de Carcasona y conocer el pueblo italiano de Sabbioneta. Y fuera de Europa me encantaría visitar las zonas más antiguas de Kioto, Japón.

Beatrice Busjan

nació y creció en Münster, Renania del Norte-Westfalia.

La historiadora de arte se mudó a Mecklemburgo-Pomerania Occidental en 1991 para hacerse cargo de la Oficina Regional para la Protección de los Monumentos, en Schwerin. Desde hace 18 años vive en Wismar, en donde dirige el Museo Histórico de Wismar.