Ocho preguntas a…

Thorsten Rodiek, director de los museos de arte e historia de Lübeck

En una visita a Lübeck, ¿qué no debería perderme?

El Hospital del Espíritu Santo, la Iglesia de Santa María, el Museo de Santa Ana y la Sala de Arte de Santa Ana.

¿Qué le gusta más del lugar?

El centro histórico de Lübeck es maravilloso, con sus callejones y sus encantadoras tiendas.

¿Tiene alguna recomendación especial?

El área verde Malerwinkel y las numerosas cercanas casas “Ganghäuser”.

¿Qué le impresionó en su primera visita?

La silueta de la ciudad de Lübeck, con las siete torres de sus iglesias de ladrillos.

¿En qué estación del año es más bonito este lugar?

¡Todo el año! En primavera, cuando el cielo está azul; los techos de las iglesias, verdes; y las fachadas, rojas. En verano, cuando el Mar Báltico atrae a las multitudes. En otoño, cuando una suave luz ilumina la ciudad. Y en invierno, cuando Lübeck y su mercado son adornados para las festividades navideñas.

¿Qué más debería ver aquí?

Travemünde, cerca de Lübeck; un pueblo pequeño que cuenta con el puerto de ferrys más grande de Europa.

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

El mazapán hecho en la ciudad acompañado con una copa de Rotspon, un vino rojo de origen francés fabricado en Lübeck. ¡Esa es una combinación exquisita!

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

Angkor Wat, en Camboya.

Thorsten Rodiek

nació en Bremen, sitio del Patrimonio de la Humanidad.

Este historiador de arte trabajó para varios museos en Emden y Osnabrück antes de mudarse a Lübeck. Rodiek asumió la dirección de los museos de esta ciudad hanseática en el año 2000, incluyendo el museo de la puerta fortificada de Holstentor.