Ocho preguntas a…

Karl-Josef Krötz, encargado de la bodega del ayuntamiento de Bremen

En una visita a Bremen, ¿qué no debería perderme?

La bodega de vinos del ayuntamiento, el fundamento exquisito de este Patrimonio de la Humanidad.

¿Qué le gusta más del lugar?

La cámara de los tesoros, que contiene la mejor y más amplia colección de vinos alemanes del mundo.

¿Tiene alguna recomendación especial?

El Rosekeller y el Apostelkeller; esas son las bodegas en donde se almacenan los más antiguos vinos en tonel de Alemania. Los más añejos datan del año 1653.

¿Qué lo impresionó en su primera visita?

La diversidad de los vinos alemanes de calidad que se hallan almacenados allí y el esmero con que se ha protegido la cultura vinícola desde la construcción del ayuntamiento en el año 1405.

¿Cuál es la mejor manera de conocer el lugar?

Lo ideal es participar en las visitas guiadas al ayuntamiento; ellas permiten conocer 600 años de la historia de Bremen. Y los interesados en la cultura vinícola local pueden recorrer sus sótanos para ver la mayor colección de los mejores y más antiguos caldos en toneles en Alemania.

¿Qué debería ver además aquí?

La sala superior del ayuntamiento, que está decorada con reproducciones muy detalladas de los barcos hanseáticos, y el impresionante diseño de la sala de recepción, la cámara dorada (Güldenkammer).

El recorrido abre el apetito. ¿Qué especialidad regional debería probar?

El “labskaus” y el “knipp” son dos especialidades de Bremen que pueden comerse durante todo el año. La col verde y la “pinkelwurst” sólo se consumen en las estaciones más frías. El “kükenragout” de Bremen es conocido más allá de los confines de la ciudad, pero se disfruta más cuando se lo acompaña con uno de los vinos de la bodega del ayuntamiento.

¿Qué otro sitio del Patrimonio de la Humanidad le gustaría visitar?

La grandiosa Residencia de Wurzburgo y su Bodega Estatal.

Karl-Josef Krötz

es el centinela de la añeja bodega de vinos – tiene más de 600 años– del ayuntamiento de Bremen.

El ingeniero vitivinicultor nació en el valle del Mosela, la más antigua de las zonas productoras de vino en Alemania. En el sótano del ayuntamiento, cuatro metros bajo tierra, se almacenan refinados caldos alemanes de todas las cosechas.